Todos los prismáticos utilizan un conjunto de prismas a través de los cuales pasa la luz y que permitirán volver a colocar la imagen en su lugar, evitando así la observación de un paisaje invertido izquierda/derecha/arriba/abajo. Dos técnicas coexisten, cada una con sus propias ventajas y desventajas. Se puede distinguir fácilmente la forma del cuerpo de los prismáticos asociados a ellos: un cuerpo compacto y lentes alineadas inducen un prisma de techo, las lentes compensadas inducen el uso del llamado prisma “de Porro”.