Básicamente, un sistema de múltiples salas consiste en una fuente, una estación central y uno o más satélites. La fuente es obviamente responsable de proporcionar el mensaje musical. Puede ser un ordenador, una tableta táctil, un reproductor de mp3, un smartphone, etc… La unidad central se encargará de la interfaz entre la fuente y la(s) emisora(s). En particular, le permite conectar la fuente, y luego elegir a qué emisora(s) desea enviar su música almacenada localmente o un flujo de audio (Deezer, Spotify, Apple Music, Tune in, etc.), cuando se ofrece esta función. La unidad de control también permite asignar diferentes canciones a cada emisora, o establecer diferentes niveles de sonido. Se podría decir que sería más simple que cada habitación está equipada con un altavoz Bluetooth Invierte en un sistema multi-habitación que permitirá reproducir la misma o diferente música en cada habitación. De hecho, esta es una solución. Pero me parece más caro, menos fácil de usar y menos cualitativo. Los sistemas multisala utilizan, para la gran mayoría de ellos, el protocolo wifi, que es mucho menos destructivo para la calidad de la señal que la conexión Bluetooth. Otros usan PLC o un enlace Ethernet, pero la calidad de audio sigue siendo la misma, es decir, óptima. Además, el sistema multihabitación centraliza la fuente en una sola aplicación que a su vez puede gestionar varias fuentes y varias habitaciones. En un contexto profesional, por ejemplo, es importante -y más eficiente- poder controlar la multidifusión desde un solo punto. Tomando el ejemplo de un salón de masajes, un sistema multi-habitación permitirá crear una atmósfera diferente en cada habitación (brisa marina, sonidos de la naturaleza, música relajante, etc.), pero también adaptar el lanzamiento de la música en función de las llegadas y salidas, todo ello desde una tableta táctil, un smartphone o incluso un ordenador.